domingo, 2 de abril de 2017

Crónica de una muerte anunciada......

Tal y como su título indicaba, la novela de Gabriel García Márquez nos contaba desde su primera frase "El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana..." el desenlace de su novela. 

Además si recordáis los que habéis leído la misma, durante toda la trama, los protagonistas, los hermanos de la novia ultrajada, tienen que vengar por cuestión de honor la situación, pero en realidad parecía ser que los hermanos Vicario no hicieron nada de lo que convenía para matar a Santiago de inmediato y sin espectáculo público, sino que hicieron mucho más de lo que era imaginable para que alguien les impidiera matarlo, y no lo consiguieron. 

Todo aquel día se ponía en contra, todo lo que se podía esperar de Santiago y sus costumbres, cambiaron, todo lo que podía salir mal, aquel día, mejor dicho aquellas horas ocurrieron. Creo que Murphy tuvo en esa novela mucho que decir..... porque ni por lo más remoto, nada, salvó a Santiago de una muerte segura...

Hoy comienzo con esta novela, como comparación a lo que está sucediendo con la adopción en Etiopía. Seguro que muchos ni lo entienden, seguro que a muchos ni les interesa, seguro que muchos lo ven exagerado..... seguro que algunos lo entienden y empatizan.

La adopción en un país como Etiopía, no se en los demás, pero creo que en estos momento, quizá me atreva a decir, que la adopción Internacional tiene sus días contados.... tiene su muerte anunciada. Anunciada desde el propio país de origen de los menores, anunciada desde las propias autoridades Nacionales, anunciada desde los organismos que nos ayudan a tramitar nuestros expedientes..... y en nuestros corazones, nos resignamos a ver como esa crónica no cambia por muchos meses que pasen.


Esta entrada no pretende ser una plataforma para culpabilizar y señalar con el dedo a nadie, no pretende derramar lágrimas para que nos consuelen con un "pobre", no pretende ser un arma de ataque..... esta entrada es la reflexión de una familia que cree que "el bienestar de los menores es la única opción posible para aquellos pequeños que  no tienen un hogar donde crecer". Y si eso es lo que la adopción pretende ser, si ese criterio es el que dirige sus pasos, no entiendo porqué entonces nadie hace nada para que se consiga.

Y digo nadie hace nada porque es lo que se percibe desde nuestra butaca, desde la ultima butaca del teatro más grande del mundo, desde el gallinero en el que a las familias nos toca ver la función. El escenario esta totalmente vacío, no hay actores ni actrices, no hay cantantes, no hay bailarines, no hay personas que le den vida al mismo. Lo malo es que ese escenario tampoco tienen bambalinas, ni patas, ni calles, ni siquiera vara de focos, está totalmente desnudo, está totalmente desmontado, está totalmente abandonado.

Y nosotros desde la última fila, de lo más alto del gallinero de ese teatro, no podemos hacer nada, solo esperar que los directores, regidores, maquinistas, iluminadores, actores, bailarines, cantantes, músicos hagan su trabajo y llenen ese escenario y el teatro vuelva a funcionar, porque por desgracia el público ya está esperando, lleva mucho tiempo esperando....... pero no empieza la función.

Y lo peor de todo esto, es que no sabemos si la función comenzará, no sabemos si los niños que siguen creciendo en orfanatos, en instituciones, sin un hogar donde reír, donde crecer, donde hacerse hombres y mujeres,  seguirán así. Y lo peor de todo esto es que creemos que no importa, que no importa que los orfanatos sigan llenos, que no importa que los niños crezcan institucionalizados, que no importa que los niños no puedan tener un futuro mejor..... espero que en algún momento alguien de los que PUEDE hacer algo lo HAGA, que alguien de los que PUEDE decidir algo lo DECIDA, que alguien de los que PUEDE sentenciar algo lo SENTENCIE. También espero que al final se decida, se haga y se sentencie en el bien de los menores, si no, todo esto no tiene ningún sentido. 

Yo de momento, como muchas familias en espera, seguimos así esperando que nos digan, que nos aclaren, que nos ayuden a ver el teatro lleno o que al fin cuelguen el cartel de CERRADO. 

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